Perfil de la candidata perfecta para la donación de óvulos

El perfil y estudios que se realizan a las donantes es no solo necesario  desde un punto de vista médico y relativo a la salud, también se trata de buscar un perfil parecido al de la pareja que busca el óvulo. Pero claro, la donación de óvulos no sirve para que los receptores piensen en encontrar la donante para un hijo “ideal”, con unas características idílicas, que hable varios idiomas, sea alto, rubio y con ojos azules.

Los especialistas seleccionan las características físicas de la donante de óvulos de acuerdo con las características físicas de los receptores. Se tiene en cuenta, por tanto, desde el color de los ojos hasta el grupo sanguíneo y color del pelo. Se realiza un examen psicológico para determinar la existencia de enfermedades mentales que puedan llegar a a ser trasmitidas genéticamente, además de verificar que tanto donantes como receptoras estén perfectamente preparados para superar satisfactoriamente todo el proceso.

Debemos tener en cuenta incluso un factor tan curiosos como es la lejanía geográfica entre donantes y receptoras. Después de evaluar el potencial de reserva ovárica de la donante, se le sincroniza el ciclo con el de la receptora y se comienza la estimulación hormonal. Esta estimulación, además, debe ser acorde con su edad y su condición fisiológica.

Los óvulos donados por una mujer no deben ser usados para concebir más de tres bebes en toda su vida. La razón es simplemente debida a evitar posibles problemas de salud posteriores pero también porque existiría el improbable riesgo es que esos medio hermanos acabaran formando pareja en el futuro que acarrearían problemas de índole genético a la hora de tener hijos.  Ni que decir que la donante debe firmar un documento mediante el cual acceder a cumplir todas las condiciones del centro de donación o fertilidad y mediante el cual descarta cualquier tipo de acción posterior de intento de localizar los posibles hijos concevidos.

La donación de óvulos no reduce las posibilidades de embarazo en la donante

Ante de empezar debemos dejar claro que la donación de óvulos no implica el agotamiento de la reserva de óvulos de los ovarios de la mujer. Como ya hemos comentado en un artículo anterior, una mujer nace con una media de 2 millones de óvulos, de los cuales sólo van a ser ovulados 400 o 500 durante su vida reproductiva, a razón de un óvulo por cada 28 días. ¿Qué ocurre con el resto?

En el proceso de ovulación natural, que se produce en cada ciclo menstrual, nuestro cuerpo selecciona cientos de óvulos de los cuales finalmente queda uno; el más apto. Este óvulo es que finalmente continuará el proceso de ovulación. Los restantes que nos han sido seleccionados son eliminados debido a que nuestro cuerpo no es capaz de reciclarlos de manera natural y volver a utilizarlos.

Por tanto, desde el nacimiento se van eliminando óvulos a una velocidad determinada genéticamente. Incluso durante la toma de anticonceptivos, durante el embarazo, antes de la pubertad… se va reduciendo el número de los que podemos emplear para nosotras mismas.

El efecto que conseguimos con la administración de hormonas a la donante de óvulos, de igual naturaleza a las que controlan el ciclo natural menstrual, se sobreestimula la producción de óvulos que en un ciclo sin medicación comenzarían el crecimiento pero se perderían si no los hubiéramos estimulado. Mediante ecografía vaginal se controla su crecimiento, tal y como lo hacemos en el seguimiento de la ovulación durante un ciclo natural, para estimar cuándo se va a ovular; la única diferencia es que en esta ocasión, llegarán mayor cantidad de óvulos a la fase ovulatoria.

Los tratamientos hormonales no suponen, en ningún caso, un riesgo importante para la donante siempre y cuando se realicen en un centro especializado con una probada experiencia en la estimulación de la ovulación y en el cual se aplique un control exhaustivo, así como una personalización de los tratamientos según las características inherentes de cada donante.

Como funciona el proceso de donación de óvulos (Parte II)

Cuando una mujer decide recurrir a la donación de óvulos para poder ser madre, además de los exámenes físicos y análisis pertinentes, es necesario superar un exhaustivo examen psicológico. Los especialistas han de asegurarse previamente de que tanto padre como madre van a ser capaces de establecer lazos afectivos con el bebé, de igual manera que si las células empleadas para la gestación hubieran sido las suyas propias.

Una vez los psicólogos dan el visto bueno tanto a donante como receptores, se procede a fertilizar los óvulos a través de la técnica de fecundación llamada “in Vitro”. Para ello los ciclos de la donante y la receptora son sincronizados mediante un tratamiento hormonal aplicado a ambas. El éxito final dependerá en gran medida de la edad de la receptora, proporcionalmente a la calidad del óvulo donado, porque está comprobado que los óvulos de las mujeres menores de 30 años son mucho más susceptibles de fertilización y embarazo y, por tanto, aptas para la donación de óvulos.

El porcentaje de éxito de este procedimiento varía de un 40% a un 60% por ciclo o intento. Según estipula la ley que sólo es posible fecundar tres ovocitos por cada intento, se teme que esta cifra de éxito baje sustancialmente, y por el contrario, se encarezca notablemente el coste del proceso que, por termino medio, suele situarse en torno a 6.000 o 7.000 €. Los expertos indican que puede ser necesario inseminar cinco o seis ovocitos para que por lo menos tres de ellos terminen prosperando. Por lo tanto, si limitamos la cantidad de ovocitos inseminados a tres, también reducimos en la misma proporción las posibilidades finales de éxito. Con esta controvertida medida el Ministerio argumenta que es una medida destinada a reducir la tasa de partos múltiples y, a la vez, evitar el acuciante problema de la acumulación de embriones congelados que provienen de la donación de óvulos, por otra parte, un problema más moral que físico.

Debemos dejar claro que tanto el Real Decreto 412/1996 como la Ley de Reproducción Asistida 35/1988 que regulan la donación de óvulos, prohíben la venta explícita y comercialización de ovocitos, así como la remuneración económica de cualquier tipo a los donantes. Por otra parte, la ley deja abierta la puerta a diferentes tipos de compensación económica destinada a sufragar los posibles gastos y molestias originadas por el proceso de donación de óvulos. Las clínicas pueden cuantificar el importe de estas “molestias” en una horquilla comprendida entre los 500 a 1.000 €.

Debemos tener siempre en cuenta dos cosas: tan sólo se pueden realizar de tres a cuatro donaciones por persona y que la donación de óvulos debe de ser siempre altruista y generosa.