En contra de lo que dice el Real Decreto 412/1996 y la Ley de Reproducción Asistida 35/1988, la donación de óvulos es hoy en día una práctica remunerada, y muy bien remunerada. El actual retraso de la maternidad y los crecientes problemas de fertilidad originados por diversas causas que ya hemos comentado anteriormente, están siendo desencadenantes de un aumento de las demandas de fecundación asistida. Por tanto, la gestación con óvulos de donante, se ha convertido en la técnica más eficaz y más demandada por las mujeres mayores de 40 años en nuestro país.
Aunque es cierto que existe un alto grado de altruismo entre las donantes de óvulos y, aunque es más que probable que estarían menos motivadas sin esa compensación económica, la donación de óvulos hoy en día se hace en un porcentaje muy elevado porque hay voluntad altruista y solidaridad con las mujeres que necesitan de esos óvulos para experimentar la maternidad en su propias carnes.
El porcentaje de donantes rechazadas se sitúa alrededor del 1% , principalmente por motivos de índole personal, depresión, falta de peso o consumo de estupefacientes, más que por alguna enfermedad que puedan transmitir. Todos estos controles se realizan bajo supervisión de psicólogos como ya hemos comentado. Este bajo porcentaje de rechazo facilita que la donación de óvulos se convierta en una práctica ampliamente extendida.
Es bastante curioso constatar que hay gran cantidad de mujeres extranjeras que vienen a España a seguir tratamientos de fecundación y lo hacen fundamentalmente por razones legales, económicas o de calidad asistencial. Las donantes extranjeras residen temporalmente en España y donan sus óvulos aquí, muchas veces porque en sus países está prohibido o no se protege la identidad, como sucede en Reino Unido y otras por tratarse de una práctica remunerada en este país.
