Tratamiento necesario para la receptora de la donación de óvulos

Para una correcta aplicación de estas técnicas es necesario que la capa mucosa interna uterina, también llamada endometrio, reciba un aporte adicional hormonal que igualen los efectos de las hormonas ováricas sobre este tejido. Si la paciente presenta una función ovárica normal, la implantación del óvulo fecundado podría realizarse dentro de su ciclo natural; dado la dificultad de la sincronización con la donante, esta modalidad es raramente utilizada en la donación de óvulos.

Las mujeres que no presenten  función ovárica deberán iniciar el reemplazo hormonal directamente, provocando de esta manera una menstruación artificial. El día en que se inicia la terapia de reforzamiento hormonal, la receptora entra a formar parte de una lista de donación de óvulos y a la espera de una donante que cumpla con las características que ya hemos hablado en artículos anteriores.

Se realiza una ecografía vaginal a todas las pacientes para determinar el grosor y estado del endometrio y se determinan los valores hormonales. Hasta pasados 100 días, el tratamiento puede mantenerse siempre y cuando no aparezcan síntomas de sangrado vaginal, que en caso de producirse deberá dirigirse rápidamente al centro médico para evaluar el estado y proceder en consecuencia.

Al producirse una donación de óvulos que reúna las características necesarias para la receptora en particular, los pacientes son avisados para proceder a la fecundación de dichos óvulos unas horas más tarde de su recogida. Es importante congelar  una muestra de semen previamente con el único fin de fecundar los ovocitos lo más rápidamente posible en caso de no poder recoger las muestras en el mismo día.

Veinticuatro horas después de la donación de óvulos, se comprueba si se ha producido la fecundación y cuantos son ovocitos fecundados. Esto nos sirve como dato meramente orientativo del número de embriones disponibles para realizar la transferencia, ya que existe una alta probabilidad de que NO todos los óvulos fecundados lleguen hasta el estadio de preembrión. Entre dos y cinco días son necesarios para la transferencia embrionaria y el número de embriones que son transferidos es decidido en cada caso particular en función del criterio médico. A partir de este momento comienza el estado de gestación en caso de producirse la transferencia de los embriones correctamente.

Perfil de la candidata perfecta para la donación de óvulos

El perfil y estudios que se realizan a las donantes es no solo necesario  desde un punto de vista médico y relativo a la salud, también se trata de buscar un perfil parecido al de la pareja que busca el óvulo. Pero claro, la donación de óvulos no sirve para que los receptores piensen en encontrar la donante para un hijo “ideal”, con unas características idílicas, que hable varios idiomas, sea alto, rubio y con ojos azules.

Los especialistas seleccionan las características físicas de la donante de óvulos de acuerdo con las características físicas de los receptores. Se tiene en cuenta, por tanto, desde el color de los ojos hasta el grupo sanguíneo y color del pelo. Se realiza un examen psicológico para determinar la existencia de enfermedades mentales que puedan llegar a a ser trasmitidas genéticamente, además de verificar que tanto donantes como receptoras estén perfectamente preparados para superar satisfactoriamente todo el proceso.

Debemos tener en cuenta incluso un factor tan curiosos como es la lejanía geográfica entre donantes y receptoras. Después de evaluar el potencial de reserva ovárica de la donante, se le sincroniza el ciclo con el de la receptora y se comienza la estimulación hormonal. Esta estimulación, además, debe ser acorde con su edad y su condición fisiológica.

Los óvulos donados por una mujer no deben ser usados para concebir más de tres bebes en toda su vida. La razón es simplemente debida a evitar posibles problemas de salud posteriores pero también porque existiría el improbable riesgo es que esos medio hermanos acabaran formando pareja en el futuro que acarrearían problemas de índole genético a la hora de tener hijos.  Ni que decir que la donante debe firmar un documento mediante el cual acceder a cumplir todas las condiciones del centro de donación o fertilidad y mediante el cual descarta cualquier tipo de acción posterior de intento de localizar los posibles hijos concevidos.

La donación de óvulos no reduce las posibilidades de embarazo en la donante

Ante de empezar debemos dejar claro que la donación de óvulos no implica el agotamiento de la reserva de óvulos de los ovarios de la mujer. Como ya hemos comentado en un artículo anterior, una mujer nace con una media de 2 millones de óvulos, de los cuales sólo van a ser ovulados 400 o 500 durante su vida reproductiva, a razón de un óvulo por cada 28 días. ¿Qué ocurre con el resto?

En el proceso de ovulación natural, que se produce en cada ciclo menstrual, nuestro cuerpo selecciona cientos de óvulos de los cuales finalmente queda uno; el más apto. Este óvulo es que finalmente continuará el proceso de ovulación. Los restantes que nos han sido seleccionados son eliminados debido a que nuestro cuerpo no es capaz de reciclarlos de manera natural y volver a utilizarlos.

Por tanto, desde el nacimiento se van eliminando óvulos a una velocidad determinada genéticamente. Incluso durante la toma de anticonceptivos, durante el embarazo, antes de la pubertad… se va reduciendo el número de los que podemos emplear para nosotras mismas.

El efecto que conseguimos con la administración de hormonas a la donante de óvulos, de igual naturaleza a las que controlan el ciclo natural menstrual, se sobreestimula la producción de óvulos que en un ciclo sin medicación comenzarían el crecimiento pero se perderían si no los hubiéramos estimulado. Mediante ecografía vaginal se controla su crecimiento, tal y como lo hacemos en el seguimiento de la ovulación durante un ciclo natural, para estimar cuándo se va a ovular; la única diferencia es que en esta ocasión, llegarán mayor cantidad de óvulos a la fase ovulatoria.

Los tratamientos hormonales no suponen, en ningún caso, un riesgo importante para la donante siempre y cuando se realicen en un centro especializado con una probada experiencia en la estimulación de la ovulación y en el cual se aplique un control exhaustivo, así como una personalización de los tratamientos según las características inherentes de cada donante.