Cuando una mujer decide recurrir a la donación de óvulos para poder ser madre, además de los exámenes físicos y análisis pertinentes, es necesario superar un exhaustivo examen psicológico. Los especialistas han de asegurarse previamente de que tanto padre como madre van a ser capaces de establecer lazos afectivos con el bebé, de igual manera que si las células empleadas para la gestación hubieran sido las suyas propias.
Una vez los psicólogos dan el visto bueno tanto a donante como receptores, se procede a fertilizar los óvulos a través de la técnica de fecundación llamada “in Vitro”. Para ello los ciclos de la donante y la receptora son sincronizados mediante un tratamiento hormonal aplicado a ambas. El éxito final dependerá en gran medida de la edad de la receptora, proporcionalmente a la calidad del óvulo donado, porque está comprobado que los óvulos de las mujeres menores de 30 años son mucho más susceptibles de fertilización y embarazo y, por tanto, aptas para la donación de óvulos.
El porcentaje de éxito de este procedimiento varía de un 40% a un 60% por ciclo o intento. Según estipula la ley que sólo es posible fecundar tres ovocitos por cada intento, se teme que esta cifra de éxito baje sustancialmente, y por el contrario, se encarezca notablemente el coste del proceso que, por termino medio, suele situarse en torno a 6.000 o 7.000 €. Los expertos indican que puede ser necesario inseminar cinco o seis ovocitos para que por lo menos tres de ellos terminen prosperando. Por lo tanto, si limitamos la cantidad de ovocitos inseminados a tres, también reducimos en la misma proporción las posibilidades finales de éxito. Con esta controvertida medida el Ministerio argumenta que es una medida destinada a reducir la tasa de partos múltiples y, a la vez, evitar el acuciante problema de la acumulación de embriones congelados que provienen de la donación de óvulos, por otra parte, un problema más moral que físico.
Debemos dejar claro que tanto el Real Decreto 412/1996 como la Ley de Reproducción Asistida 35/1988 que regulan la donación de óvulos, prohíben la venta explícita y comercialización de ovocitos, así como la remuneración económica de cualquier tipo a los donantes. Por otra parte, la ley deja abierta la puerta a diferentes tipos de compensación económica destinada a sufragar los posibles gastos y molestias originadas por el proceso de donación de óvulos. Las clínicas pueden cuantificar el importe de estas “molestias” en una horquilla comprendida entre los 500 a 1.000 €.
Debemos tener siempre en cuenta dos cosas: tan sólo se pueden realizar de tres a cuatro donaciones por persona y que la donación de óvulos debe de ser siempre altruista y generosa.